ESSA HASSAN

author01
Quiere estudiar: Sociología Ubicación Actual:
México

OMAR HASAN QAYSON

author01
Quiere estudiar: Periodismo Ubicación Actual:
Homs, Siria

TAMER MANSUR

author01
Quiere estudiar: Comunicación Ubicación Actual:
México

SILVA NAMO

author01
Quiere estudiar: Gestión Humanitaria Ubicación Actual:
México

ABDUL-QADER SALEH MOHAMMED

author01
Quiere estudiar: Economía Ubicación Actual:
México

ZAIN ALABADIN ALI

author01
Quiere estudiar: Arquitectura Ubicación Actual:
México

HAZEM SHARIF

author01
Quiere estudiar: Administración Ubicación Actual:
México
Bio de Estudiante

ESSA HASSAN

author01 26 años

La razón principal por la cual Essa tuvo que dejar su país fue el temor a ser reclutado por un grupo parte del conflicto. En 2011, durante su último año de estudios, fue testigo de la manera en que el régimen reprimía las manifestaciones estudiantiles.

En 2012, Essa se percató de que si no salía de Siria antes de abril, después le sería sumamente difícil dejar el país y sería obligado a realizar el servicio militar. Por esta razón, decidió marcharse de Siria e ingresar en Turquía en marzo. Dejó su tierra natal cargando consigo tan sólo $450 dólares y sus libros favoritos. Permaneció cerca de dos meses en Taşucu, una pequeña localidad en la costa sur de Turquía. Durante ese periodo trabajó en un café, donde obtuvo recursos suficientes para comprar alimentos y conseguir un sitio donde dormir. Después decidió desplazarse a Líbano, país al que llegó en junio de 2012. A partir de esa fecha y durante todo el mes de julio trabajó en un hotel en la costa norte del país. Trabajaba más de 12 horas al día y no había días de descanso.

Al poco tiempo rentó un apartamento en Beirut y comenzó a impartir clases de árabe hasta diciembre de 2012. Para ese entonces había conseguido ya un trabajo en la ONG de ayuda humanitaria internacional Acción Contra el Hambre. Cuando se inauguró la oficina en Sour, el equipo comenzó proporcionando ayuda alimentaria a 2,000 personas; en cambio, cuando Essa dejó el país, la lista se había ampliado a más de 100,000 personas.

Al preguntar a Essa qué tan importante es para él continuar con su formación académica, responde que tiene la ilusión de regresar a Siria algún día. Le encantaría poder realizar estudios de maestría y doctorado, para después volver a su país de origen y trabajar como profesor universitario. “Siempre pienso en el momento en el que la guerra en Siria llegue a su fin. No quisiera regresar a mi país sin haber antes hecho algo fuera. Estoy convencido de que los valores de la preparación educativa aún existen y perdurarán por mucho tiempo”.

Desde que se enteró del proyecto para invitar a estudiantes sirios a realizar sus estudios universitarios en México, no ha dejado de pensar en todos los particulares. Essa siempre ha estado en contra de la idea de aceptar soluciones parciales. “Estoy en contra de las ideas asistencialistas que hacen que el problema perdure sólo porque se están resolviendo algunos de sus resultados. En este sentido, creo que el proyecto es muy bueno porque intenta resolver las causas y los resultados del problema al mismo tiempo.” Las razones de la guerra son muy claras: falta de conocimiento y conciencia. Resolver problemas significa hacer consientes a todos sobre la manera en la que se está contribuyendo a generar el problema.

“Nos encontramos en un periodo histórico en el que estamos más conectados que nunca. En consecuencia, si yo como sirio tengo un problema, esto significa que estoy afectando a todos los demás en el mundo. Para resolver un problema, se debe pensar y actuar desde un punto de vista global. Es imposible hacerlo solamente en el ámbito local. Si no comenzamos a pensar globalmente desde ahora, pienso que estaremos enfrentando el mismo problema una y otra vez. Esta es mi manera de pensar”

Bio de Estudiante

OMAR HASAN QAYSON

author02 19 años

“Mi país me necesita y necesita que me forme profesionalmente lo cual busco lograr para reconstruir un país herido que ha sido destruido por la ignorancia”

Omar nació, creció y reside actualmente en el pueblo de Talbisah, localidad rural del noroeste de Siria estrechamente vinculada a Homs. Con escasos 19 años su juventud fue cortada prematuramente por la violencia que sufre su país. Ni siquiera había terminado la preparatoria cuando estalló la violencia. Aún vive con su familia en una zona sumamente afectada por los enfrentamiento entre grupos beligerantes. Sin muchas perspectivas de continuar con su vida, actualmente aprovecha las condiciones de la zona para cultivar su pasión, el periodismo. Combina la pasión por la fotografía y el reportaje con un amor auténtico por México, su cultura, su historia, su gente y su lengua. La oportunidad que le brinda el Proyecto Habesha no sólo fue oportuno, dice, es un sueño hecho realidad.

En su conversación la guerra es un tema común, porque es algo que vive lamentablemente de muy cerca. Recién empezada la entrevista decía “odio la guerra, a donde sea que vea hay un arma, cuando hace unos años nunca había visto una”. En donde vive no hay oportunidades de trabajo, ni mucho menos de estudio. La mayor parte de los jóvenes, incluidos algunos de sus hermanos, toman las armas, voluntaria o involuntariamente. Los pocos que tienen la oportunidad gastan los ahorros familiares para viajar a Turquía con un alto riesgo para llegar hasta allá. Los más aventureros y los que tienen más recursos pagan el incierto viaje hacia Europa.

Las opciones de Omar no son mucho más alentadoras. Aborrece la violencia y no está dispuesto a ir al frente de batalla excepto como reportero. Si gasta el poco dinero que tiene para viajar hacia Turquía sabe que hay poca si no ninguna oportunidad de regresar a su casa. La situación de su familia es precaria, aunque más estable que la de muchos de sus vecinos.

Cuestionado sobre cuál es el principal problema para continuar sus estudios, respondió contundentemente “tanta muerte”. Su interés en estudiar periodismo se origina en su convicción de la importancia de esta actividad. Aunque admite que quizá un doctor o ingeniero podrían parecer más importante, los periodistas pueden “llegar a todo el mundo”. Su sueño es estudiar en la UNAM y algún día ser un periodista que trabaje en un ambiente dinámico, fuera de las oficinas y cerca de la acción.

Desde que escuchó del Proyecto Habesha puso toda su esperanza en él. Desde hacía tiempo le interesaba la cultura hispánica, tras ver la película Vicky Cristina Barcelona, y México en especial. Lleva algún tiempo estudiando español por su cuenta, actividad que le ocupa buena parte de su tiempo libre. Conforme ha podido colabora con ONGs que llegan a su localidad para repartir alimentos y otras ayudas de primera necesidad. Tiene en su bolsillo el dinero exacto necesario para viajar a Turquía y pagar por un pasaporte con el cual pueda viajar a México para seguir estudiando. Mientras tanto, espera pacientemente, observando con cuidado el calendario y los avances de las fuerzas del gobierno, cuales podrían significar el fin de todos sus planes y aspiraciones.

Bio de Estudiante

TAMER MANSUR

author01 29 años

Tamer Abu Mansur nació en Al-Suwayda al sur de Siria, el 4 de octubre de 1987. Tras perder a su padre a temprana edad, Tamer ha crecido como un muchacho sumamente trabajador e independiente.

A pesar de su corta edad Tamer ha demostrado ser un joven inquieto y emprendedor. Antes del estallido del conflicto sirio dejó la casa familiar para estudiar en la Universidad de Damasco. Durante 3 años estudió Economía mientras vivía en Yaramana, suburbio de Damasco. Allí se dedicaba a sus pasiones, tocar música y escribir. Sobre ese tiempo recuerda “antes de la guerra la vida era simple… después de la guerra todo se descompuso…”.

Como estudiante siempre tuvo la permanente necesidad de trabajar para mantenerse. En este período trabajo en distintos giros. Suspendió sus estudios debido al empeoramiento de la situación económica nacional. Conforme avanzó el conflicto el trabajo se volvió más escaso en la capital. Una vez que perdió su empleo no tuvo manera de pagar los gastos corrientes de un estudiante y regresó a su región de origen. De regreso a su región de nacimiento trabajó en un proyecto para recoger la cultura oral de las zonas montañosas drusas al sur de Siria.

A finales de 2014 tras perder cualquier prospecto de carrera, Tamer migró a Beirut. Allí trabajó inicialmente en restaurantes locales, hasta que encontró una ocupación en el periódico Yadid. A pesar de las dificultades, siempre se ha caracterizado por ser un muchacho independiente y solidario. Por lo cual hasta que le fue posible enviaba una cierta cantidad de dinero a su hermana para que ella sí pueda concluir sus estudios en ingeniería.

El principal motivo para abandonar el país fue la situación económica, pero también se vio afectado por la seguridad y el temor a represalias por haber participado en las primeras protestas populares en Damasco. Desde que migró al país vecino ha decidido no regresar a Siria mientras continúe el conflicto por miedo a que no le permitan salir.

Después de una estancia difícil en Beirut, su situación comenzó a empeorar. Con la llegada de más de un millón de refugiados Sirios al Líbano, la condición de los sirios en general se complicó. En el mes de agosto del 2015, Tamer perdió su trabajo que le permitía mantenerse, con esto también perdió su estancia legal en el país, situación que lo colocó en una situación de vulnerabilidad que le hizo su día a día difícil. Bajo el constante riesgo de ser deportado de Líbano, en el mes de diciembre de 2015, Tamer no tuvo otra opción que emigrar una vez más, esta vez a Estambul en Turquía.

Tras más de un año de haber salido forzado de su tierra natal, Tamer ha encontrado en la posibilidad de continuar su educación en México, a través del Proyecto Habesha, una luz al final del túnel y una fuerte motivación en su vida. Más aún, Tamer ve con esperanza esta posibilidad de formarse en México y contar con las herramientas para construir su futuro, ayudar a su familia y una vez llegada la paz a su país, ser parte de una nueva etapa para su pueblo.

Bio de Estudiante

SILVA HASSAN

author01 21 AÑOS

“Me gustaría hacer un gran proyecto en favor de los refugiados, especialmente para mis padres que me han ayudado tanto"

Silva Hassan Nham nació el 01 de enero de 1995 en el distrito de Al-Malikiyah el centro administrativo de Al-Hasakah en el noroeste de Siria. En el mes de agosto de 2013, Silva escapó de Siria para reunirse con el resto de su familia en el campo de refugiados de Domiz en la provincia de Duhok en el Kurdistán iraquí.

El inicio de las protestas populares en marzo del 2011 que desconvocarían en el crudo conflicto armado, parecían distantes a esta región al noroeste del país que a lo largo del conflicto se ha mantenido relativamente pacífica. Sin embargo durante el 2012 la situación comenzó a cambiar y la afectación a la economía de todo el país se hizo evidente. En ese año alrededor de 25 miembros de su familia residentes de Damascos la capital del país, huyeron de esa ciudad para refugiarse en su casa familiar en Al-Malikiyah muy cerca de la frontera con Iraq. En ese mismo año los servicios públicos se colapsaron. El suministro de electricidad era disponible 4 horas por días y solo un día por semana había disponibilidad de agua.

El colapso de la economía en todo el país que produjo el conflicto armado obligó a su padre a tomar la decisión de salir rumbo al Kurdistán Iraquí donde un gran número de sirios ya habían escapado. En el mes de febrero del 2013, su padre viajó a Iraq para preparar la llegada del resto de la familia del otro lado de la frontera. Una vez que su padre había obtenido una tienda de campaña en el campamento de refugiados de Domiz en Dohuk, llamó a casa para informarles que los esperaba del otro lado de la frontera. El resto de la familia siguió a su padre el mes de marzo del 2013.

El llegar al campamento y ver las condiciones de su nuevo hogar tuvo un impacto muy fuerte en Silva, quien fue invadida de tristeza. Las primeras noches no podía dormir pues había 15 personas dentro de una sola tienda de campaña que había sido provista por ACNUR. Durante esta primera etapa Silva sufrió una crisis psicológica. De acuerdo a lo narrado por Silva, pasaba mucho tiempo recostada o sentada sin hablar, “solo pensaba en cómo era posible que estuviera en esta situación”.

Después de cuatro meses de vivir en el campamento de Domiz, Silva viajo a la ciudad de Erbil para ver a su padre quien había conseguido un empleo en la cercana ciudad y a otros familiares que se habían refugiado en el campamento de Darashakran a unos 40 km de Erbil – campamento también gestionado por la ACNUR.

Durante su visita al campamento de refugiados de Darashakran, Silva tuvo la oportunidad de encontrar un trabajo con la agencia humanitaria francesa. El poder dominar el idioma del inglés le permitió obtener esa oportunidad.

Al día de hoy, Silva se ha adaptado a su nueva vida dentro del campamento, sin embargo tiene bien presente que esto no es una vida normal y ha buscado la oportunidad para continuar con su educación universitaria pero no le es posible en Irak. Para ella hay una gran diferencia el tener una educación universitaria, Silva dice que contar universidad te hace más inteligente, te permite comunicarte mejor, en cada sentido se pude ser mejor y te permite decidir tu futuro.

Bio de Estudiante

ABDUL-QADER SALEH MOHAMED

author01 23 años

“Si le platico a alguien que un grupo de personas invitará a una treintena de jóvenes a estudiar en el extranjero, esta persona diría: ¿qué utilidad puede tener?, son sólo 30 personas. Yo le respondería entonces que esas 30 personas pueden hacer muchas cosas. Si uno de ellos se convierte en doctor, podría ayudar a cerca de 100 o 200 personas cada semana. Si cada uno de ellos ayuda a 200 personas, los treinta terminarían ayudando a alrededor de 6,000 personas. Esto sí que hace una diferencia. Nos verán a los 30 estudiantes sirios terminar nuestros estudios y reconstruir un país”

Abdul-Qader Saleh Mohammed ¾ Jackdar, en su lengua kurda ¾ nació en Damasco, Siria, el 25 de Julio de 1993. A inicios de 2013 se vio obligado a huir con su familia de su país natal para refugiarse en Dohuk, ciudad localizada en el Kurdistán iraquí. Creció y vivió junto con sus siete hermanos en un suburbio localizado en los alrededores de Damasco. Desde pequeño asistió a la escuela en esta localidad hasta concluir los tres años de preparatoria. Posteriormente ingresó a la carrera de Economía en la Universidad de Damasco.

La guerra civil en Siria comenzó durante el mismo periodo en el que él concluyó sus estudios de bachillerato. Jackdar siguió de cerca los movimientos de protesta que tuvieron inicio en marzo de 2011, en la ciudad de Deraa, localizada en el sur del país.

Jackdar y su familia aún desempeñaban sus actividades con normalidad cuando las protestas alcanzaron su localidad. La seguridad en los alrededores de Damasco se deterioró de manera notoria con los asesinatos de manifestantes. Por otro lado, la economía cayó en picado y, por tanto, el desempleo aumentó y muchas familias comenzaron a sufrir de escasez alimentaria.

Su madre decidió que la familia debía huir del país. El 3 de marzo emprendieron hacia la frontera con Iraq. Durante el trayecto, Jackdar experimentó problemas severos en un puesto de control de la ciudad de Homs y, posteriormente, en Deir Ezzor. En dos ocasiones su madre impidió que el fuera reclutado. Una vez que cruzaron la frontera sirio-iraquí tuvieron que caminar entre 2 y 3 horas hasta llegar a Dohuk. La familia de Jackdar alcanzó su destino en Dohuk el 4 de marzo de 2013.

Los primeros días en el campamento de Domiz en Dohuk fueron muy duros. Durante dos semanas tuvieron que vivir en la calle a falta de una tienda de campaña donde pudieran resguardarse. Jackdar trabajó en la calle hasta reunir $200 dólares para comprar una tienda de campaña. Al poco tiempo consiguió un trabajo en el sector de la construcción que le permitió hacerse de ciertos artículos de primera necesidad. En julio del año en curso consiguió un trabajo en ACTED (Agence d’Aide à la Coopération Technique et au Développement), una ONG francesa de ayuda humanitaria.

Ante la perspectiva de poder continuar con sus estudios universitarios Jackdar afirma que su principal motivación no es la económica: “Mi meta es ayudar a reconstruir mi país ... inshallah. Cuando la guerra llegue a su fin regresaré a mi país. Si consigo recursos, ayudaré a la gente desfavorecida; destinaré los recursos para mi familia. Mi país es mi familia”.

Su familia se encuentra segura por el momento, pero gran parte de sus amigos fallecieron. Desde que llegó a Dohuk, siente que no puede contar con amigos verdaderos. “Vislumbro mi futuro de la siguiente manera: quiero estudiar y hacer algo grande por mi país. Antes de partir, uno de mis profesores en la Universidad de Damasco había registrado mi nombre en las Olimpiadas de Economía en Dubai. Pero cuando la guerra comenzó esta oportunidad se esfumó

Jackdar cree que al margen de que el Proyecto Habesha reciba aceptación por parte de distintos actores, la simple acción de pensar en los estudiantes sirios ya es por sí mismo un gesto amable por parte del pueblo mexicano. Le parece gratificante saber que hay gente que se preocupa por su futuro y sus estudios.

Bio de Estudiante

ZAIN ALABADIN ALI

author01 23 años

Nacido el 30 de septiembre de 1992, Zain AlAbadin Ali vive en una situación que se asemeja a la de muchos otros jóvenes sirios, viviendo en suspensión por el conflicto en su país. Oriundo de Alepo, creció en el ambiente multiétnico y multiconfesional de esa ciudad. Tras el inicio del conflicto se vio desplazado al interior del país huyendo de la violencia, primero a pequeños poblados a las afueras de Alepo y, finalmente, no tuvo otra opción más que salir del país. Actualmente reside en Beirut.

La violencia en su ciudad natal afectó su vida en la misma medida que afectó al resto de su familia. Antes de junio del 2012, fecha que precisa como el inicio de la guerra propiamente, los suyos eran días de estudiante universitario en el área de ciencias médicas, a pesar de que su pasión es la arquitectura. En aquel entonces su padre, 51, ejercía el oficio de fotógrafo, su madre, 45, era ama de casa, sus hermanas mayor, 23, 19, 10, eran estudiantes al igual que su hermano, 15.

Con la normalización de las hostilidades a mediados de 2012 la familia emigró a Mary’a, pueblo en las afueras de Alepo, a la casa del abuelo materno. En este punto, tras año y medio de preparación, Zain suspendió sus estudios. Poco tiempo después el Ejército Libre Sirio llegó también a esta localidad imponiendo la conscripción para los jóvenes locales. De no ser porque su familia pudo esconderle con éxito, posiblemente hoy sería impensable siquiera el prospecto de retomar las actividades de un joven estudiante. Tras este incidente inmediatamente escapó hacia Beirut llevando consigo únicamente unos cambios de ropa.

Tras la odisea para abandonar su país, finalmente fue recibido en Beirut por una cara conocida. Eventualmente encontró un trabajo de mensajero para una empresa de envíos donde trabajaba 10 horas al día por un salario menos que insuficiente. Tras un mes en estas condiciones comenzó a trabajar de voluntario para el Comité Internacional de Rescate apoyando en las tareas de alivio a refugiados en el campo de Shatila.

Seis meses después de su llegada a Líbano su familia le siguió. La mayor parte de su familia nuclear ahora reside en Nabaty’a. Su hermano suspendió sus estudios para trabajar en una tienda. Afortunadamente la familia consiguió recibir estatus de refugiados y también algún apoyo por poarte del ACNUR.

Su objetivo es ser arquitecto “Porque eso es lo que necesitará mi país. Creo que trabajaré en el siguiente gobierno para reconstruir.” Más allá de esto, para él es una necesidad vital continuar aprendiendo; prueba de esto es su conocimiento de inglés y francés así como su experiencia en el área médica y en radio y televisión gracias a lo que aprendió con su padre.

Regresar a Siria no es una alternativa debido a la amenaza de conscripción y violencia. Zain tiene gran entusiasmo y esperanza en aprovechar la oportunidad que ofrece nuestro país para reanudar su vida.

Bio de Estudiante

HAZEM SHARIF

author01 24 años

Hablando desde el campamento Domiz, el primero establecido en Iraq para refugiados Siros, Hazem presenta una imagen del desarrollo del campamento que aplica en buena medida a su vida también “Antes estaba muy mal, no había nada, pero últimamente ha mejorado”. Originario de Derik, al noreste de Siria casi en la frontera con Iraq, su vida empezó hace 24 años al seno de una familia de agricultores.

Su padre falleció hace algunos años, de total de 13 hermanos y hermanas sólo los mayores y los menores, que reciben los cuidados de los otros, quedaron en Siria. Los demás migraron principalmente a Iraq.

Desde que comenzó a estudiar en Deir Az-Zur en 2011 tuvo que transferirse de campus por el empeoramiento del ambiente general. Hacia septiembre de 2013, el día 31 para ser exacto, abandonó por completo el país, sus estudios, su trabajo y la mayor parte de su familia debido a la actividad de reclutamiento forzado de grupos beligerantes, el deterioro de la economía, preocupaciones por seguridad y la falta de oportunidades trabajar, estudiar o hacer cualquier otra actividad fuera de la guerra.

Cuando finalmente se vio en la necesidad de migrar no necesitó ir tan lejos ni sufrir tantas penurias. Cruzó a Iraq con cierta facilidad gracias a sus vínculos familiares allá. Durante un año, de septiembre de 2013 a diciembre de 2014, trabajó en un hotel. Allí pasó 1 año entero como lavaplatos en el restaurante. Posteriormente lo ascendieron a recepcionista gracias a su manejo de inglés, árabe (culto y coloquial) y de dos variedades dialectales de kurdo. Tiempo después encontró una oportunidad en la agencia humanitaria francesa, ACTED, donde trabaja, en el campo de refugiados de Domiz, administrado por la Alta Comisaria de Naciones Unidas para los Refugiados.

Pensando en el futuro le queda claro una cosa, quiere estudiar y algún día tener su propia empresa. Por eso quiere estudiar Administración de Proyectos, opción que encontró tras enterarse del Proyecto Habesha. “Todos quieren que seas doctor para hacerte rico”, menciona, pero él quiere otras cosas; en especial quiere hacer una compañía que se dedique a promover el entendimiento y la promoción de imágenes de culturas lejanas, especialmente las de Siria y México. Comenta que al hablar de México todos se espantan incluso en Siria, pero cuando empezó a buscar información encontró que sólo la capital tiene más de 22 millones de habitantes. Claramente, pensó, el país no puede estar sumido en la violencia y el caos total si pueden mantener ciudades de esa magnitud. Desde entonces piensa en proyectos que muestren a la población de Siria e Iraq otras caras de México y, simultáneamente, mostrar a los mexicanos otras realidades de la sociedad de su país.

Hace algunos años cuando pensó en el futuro y estudió alemán, hoy se empeña en aprender todo el español que pueda. Al final su reflexión siempre es que “si no hay guerra no tengo necesidad de dejar mi país”, pero “cuando dejas tu hogar, dejas tu país, dejas tus sueños; sólo puedes tener esperanza de encontrar una situación buena”. Aunque tenga que partir sabe que sólo le queda aprender de las experiencias y sacar lo mejor de la situación. Desde que escuchó de la oportunidad de venir a México se empeña en aprovechar esta oportunidad y hacer incluso más de lo que desde pequeño parecía que era su parte en la vida.

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